🌷😋😉😗 Si tuvieras que morir antes de mí, pregunta si puedes llevar a un amigo. 🌷😋😉😗

Creo que la amistad es la relación humana más genuina que somos capaces de tener. Ser comprendido y apreciado por lo que uno es, el ser humano sin adornos que llevamos por dentro, es una experiencia vital en la vida. Por Daisaku Ikeda A lo largo de la vida, disfrutamos de la compañía de diferentes tipos de amigos. Los amigos de nuestra niñez a quienes apenas recordamos, los amigos de la escuela primaria, el “mejor amigo” durante la adolescencia, amigos que hacemos en el trabajo, amigos con los cuales compartimos buenos momentos, compañeros de tragos. A medida que nos hacemos mayores, un amigo con el cual compartimos una taza de te y una conversación. En cualquier etapa de la vida, con cualquier tipo de amistad, ésta es una conexión pura entre dos personas, un vínculo de sinceridad compartida que no está afectada por cálculos de pérdida o ganancia. En las amistades de la niñez, ninguno de los niños tiene suficiente madurez como para apreciar profundamente a otra persona. Sin embargo, durante la adolescencia, tener un amigo, creer en él y tratar de corresponder a su confianza y las promesas hechas, es realmente nuestra primera experiencia de retarnos a nosotros mismos y atesorar a otras personas. Aún entre las 5,8 billones de personas que habitan este planeta, es muy raro encontrar amigos auténticos e incondicionales con los cuales puedas ser tú mismo y quienes entienden tus sentimientos y forma de pensar sin necesidad de palabras. Amistades tan valiosas pueden ser nutridas durante muchos años. Siento que para las mujeres es especialmente importante no alejarse de sus amistades cercanas cuando se casan, o cuando ocurren cambios importantes en sus vidas. Con el transcurrir de los años, sus padres pueden morir, usted a lo mejor se separa de su pareja o puede que éste también muera. Este es el inevitable ritmo de la vida. Los hijos se independizan y abandonan el nido. En el transcurso de la vida, la sensación de soledad de una mujer puede aumentar. Así que pienso que la clave para llevar una vida plena es tener aunque sea un auténtico amigo con el cual uno pueda hablar de cualquier cosa. Podemos llorar por el dolor de un amigo y regocijarnos con su felicidad, y es éste compartir emociones lo que nos abre al mundo y a otras personas. La base de la amistad es tener la generosidad de espíritu para respetar a aquellos cuyo carácter y personalidad difieran de los nuestros.

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